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La depilación: una técnica milenaria (I)

11 Abr

Llega el buen tiempo y con él las ganas de lucir una piel radiante y libre de vello. Para muchas personas depilarse es un hábito higiénico y para otras una necesidad imperiosa, pero lo que está claro es que tener el cuerpo bien depilado se ha convertido en todo un ritual de belleza.

Hoy en nuestro blog os queremos acercar a los orígenes de la depilación, algo que pasa de manera desapercibida tal vez por lo simple y cotidiano que nos parece este invento tan universal hoy en día.

La foto es de archer10 en flickr

Aunque aún no se conocen los motivos que llevaron al hombre y a la mujer a depilarse, sí se sabe que esta costumbre se remonta a los inicios de la humanidad, a la Prehistoria.

En las cuevas prehistóricas se han encontrado evidencias de que los hombres de esa época ya utilizaron piedras afiladas para hacerse la depilación facial. Esto se puede apreciar en las pinturas rupestres, donde se ven hombres barbudos y otros lampiños. Otras evidencias son las piedras de pedernal afiladas y las navajas de cobre y hierro encontradas en sus sepulturas.

Sin embargo, el acto de depilar será datado por primera vez en el Antiguo Egipto, hacia el año 1500 A.C. y documentado mediante el famoso papiro de Eber, un texto egipcio con preceptos sobre medicina y ocultismo.

El pueblo egipcio tuvo una especial preocupación por la higiene personal debido al clima excesivamente caluroso de las tierras del Nilo. Durante éstas épocas, la depilación jugó un papel fundamental en el género femenino, prueba de ello son las imágenes plasmadas en algunos murales y mobiliarios de faraones practicando la depilación. Las mujeres usaban cremas depilatorias hechas con la sangre de animales, tortugas, gusanos o la grasa de hipopótamo. Usaban ceras que se hacían con azúcar, agua, limón, aceite y miel ó sicomoro (árbol sagrado), goma y pepino. Por su parte, los hombres usaban navajas de sílex, luego de cobre y de hierro.

Para los griegos el cuerpo humano era símbolo de proporción y armonía y por ello no tardaron en imitar las técnicas depilatorias de los egipcios. Las esculturas de la época muestran cuerpos femeninos depilados y sin vello púbico. Usaban velas para quemar los vellos, abrasivos como la piedra pómez, ceras hechas con sangre de animal, resinas, cenizas y minerales.

En Roma, la depilación tuvo también mucha aceptación, tanta que había había esclavos especializados en ella. Para ello se servían de una especie de pinzas llamadas volsellas y de ceras hechas a partir de resina y brea.

Tanto en la época antigua como hoy en día, depilarse no es una tarea agradable y para algunas personas puede llegar a ser un auténtico suplicio. En Rosa Hair & Beauty contamos con un equipo profesional, cercano y de confianza que se ocupará de hacer desaparecer tu vello sin que te des cuenta. ¡Nunca estar guapo fue más sencillo!